Historia de Mis Dos Partos: Cesárea vs Parto Natural

Hace un poco más de tres años viví lo más maravilloso que ha podido pasarme que es haberme convertido en madre, llegó mi hija Monserrat y me cambió totalmente (para bien) mi mundo.

Hace aproximadamente dos semanas me convertí en madre por segunda vez y cuando ya sentía que no podía amar más, llegó mi segunda hija: Julieta y sentí que mi corazón creció. Con solo tres semanitas que tiene con nosotros ya nos ha llenado de amor a todos.

Y es que una madre creo que tiene una capacidad infinita de amar a sus hijos, sin importar cuantos tenga. 

Hoy les voy a hablar sobre mis dos experiencias de parto, totalmente distintas pero al final las dos me han hecho muy feliz. Mi primer embarazo que fue en Venezuela, culminó con una cesárea programada por mi médico, que desde los primeros meses ya venía diciéndome lo complicado que podría ser para mí parir (según él la bebé era muy “cabezona” por lo que me iba a provocar un desgarro inmenso, me iban a quedar secuelas como prolapsos, poco control de esfínteres, yo no era lo suficientemente “ancha” y podría haber riesgos para la bebé, en fin, mil razones por las cuales era mejor hacer una cesárea). A pesar de esto yo seguía preparándome para parir pero todos esos “posibles riesgos” generaron en mi esposo, madre y personas que me rodeaban miedo, el cual me transmitían todos los días y no puedo negar que aunque estaba con la idea de parir, en mi mente había un miedo también, porque a una mamá primeriza que le dices que su bebé puede estar en riesgo o que podría salir mal el parto es imposible que no le generes ansiedad y algo de nervios.

Al final como ya les dije, el embarazo culminó en una cesárea y hasta me inyectaron para madurarle los pulmones a la bebé porque según el médico quizás no iba a poder llegar a término el embarazo debido a que me dio algo que se conoce como Ciatica, que es un poco doloroso y a pesar de yo haber dicho que podía aguantar el dolor hasta que culminara el embarazo volvió el listón de posibles riesgos para el bebé si no se lograba llegar a término. No niego que en cierta forma mi médico me hacía sentir segura porque yo pensaba que él era muy preparado y que mi hija iba a estar bien pero siento que este trato (muy común en Venezuela), no es respetuoso con el proceso de embarazo y parto, no es respetuoso con la mujer ni con el bebé porque ahora, después de haber investigado mucho y de haber vivido un parto entiendo que es el vaginal el ideal tanto para la mujer como para el bebé y la cesárea debería ser utilizada solo en casos excepcionales cuando haya algún riesgo para el bebé o la madre que se pueda evitar.

Siento que muchas veces las mujeres embarazadas terminamos tomando decisiones desde el miedo.

Nos dejamos llevar por lo que otro nos dice y dejamos las decisiones en manos de otro cuando en realidad debemos nosotras mismas tomar la responsabilidad y adueñarnos de nuestro parto pero esto resulta difícil cuando no estamos bien informadas y no nos rodeamos de personas con buenas experiencias de parto, profesionales que sean pro parto natural, y al final nos queda una mala sensación que puede convertirse hasta en una depresión postparto porque a pesar de tener a tu bebé y estar saludables los dos, puede quedarte la sensación de no haber sido lo suficientemente fuerte para tomar las decisiones que hubieses querido tomar y además (en mi caso), la culpa de haber dejado que me hicieran una cesárea, no haber hecho piel con piel con mi bebé y haber dejado que la separaran de mí y no darle el calor que tanto necesita un bebé al nacer (que solo puede darlo su madre) y me la dejaran ver a las dos horas de haber nacido, lo cual entre otras cosas interfiere con la lactancia materna y la tranquilidad del bebé que necesita apenas nace estar en el pecho de su madre y fijarla como tal, reconocerla y así lograr estar tranquilo.

Para mi segundo embarazo estaba en España, donde hay un sistema de salud que funciona muy distinto a Venezuela y empecé a plantearme la idea de tener un parto vaginal después de haber tenido una cesárea, esto me generaba al principio algo de ansiedad porque había escuchado que esto no era posible porque se podía abrir la cicatriz del útero pero a pesar de esto decidí investigar, tomar las riendas de mi parto e informarme y mentalizarme en que iba a ser yo la que decidiera como se iban a hacer las cosas, sin obsesionarme pero sí siendo firme y para esto me informé muy bien (pienso que en todo este proceso el estar bien informadas es fundamental), terminé entendiendo que las posibilidades de que se produjera dicha rotura son muy bajas y al sentirme tranquila con respecto a este punto, empecé a prepararme para tener un parto vaginal, lo cual me daba un poco de miedo por todo lo que había escuchado sobre eso y por todas las ideas que me venían de lo que mi antiguo médico me había dicho tantas veces. Leí sobre experiencias maravillosas de otras mujeres, leí sobre partos placenteros, asistí a alguna reunión con otras mujeres para empoderarme y aprender cómo funciona el parto y así poder ir entendiendo lo que estaba pasando en mi cuerpo.

Debo decir que hubiese querido tener un parto en mi hogar y tener una doula acompañándome y guiándome pero eso no era posible para mí entonces decidí que iba a ir al hospital cuando ya sintiera que las contracciones eran muy intensas (no sabía qué esperar en realidad porque era mi primer parto vaginal), me mentalicé en que el parto es algo natural, para lo cual mi cuerpo está diseñado y no podía generarse en mi un dolor que no pudiera soportar. No iba a querer anestesia, ni oxitocina ni ningún tipo de intervención que no fuera realmente necesaria y con todas esas ideas en mi cabeza llegó gran día e hice todo como lo había pensado. En el hospital me ofrecieron varias veces la anestesia pero estaba mentalizada. Traté de enfocarme en que mi bebé pronto estaría conmigo y además debo decir que tener a mi esposo a mi lado, viviendo ese momento tan intenso, doloroso y maravilloso a la vez fue súper importante, cuando sentía que no podía él estaba ahí apoyándome.

De verdad es transformador vivir un parto así, sintiendo todo, estando consciente de todo lo que está pasando en tu cuerpo y trabajar con tu bebé para lograr traerlo al mundo.

Creo que quedamos sintiendo que somos capaces de cualquier cosa. Si estás embarazada te animo a que te des la oportunidad de vivir tu parto como lo sueñas, sin miedos, confiando en ti, en tu cuerpo, en tu bebé y en la naturaleza que todo lo ha hecho perfecto.

Empodérate, infórmate, investiga, habla con otras mujeres que hayan tenido buenas experiencias y como siempre digo: conéctate con eso que quieres vivir y visualízate viviéndolo.

Recuerda que el parto es un momento único y es solo tuyo y de tu bebé. Ahora si me piden mi opinión, después de haber vivido las dos experiencias: parto natural y parto por cesárea, debo decir que me gustó muchísimo más el natural, el sentir cada contracción, ver como respondía mi cuerpo, sentir que trabajaba con mi bebé para tenerla conmigo, haberla tenido a mi lado para no separarse más desde que salió de mí.

De verdad el parto natural siento que te transforma, es algo como salvaje, doloroso, pero maravilloso. Definitivamente hay que vivirlo para entenderlo.