Limpieza o Raspado de la Lengua: una práctica de la Ayurveda

Hace un tiempo cuando estaba estudiando en el Institute for Integrative Nutrition, se habló sobre el hábito de limpiarse la lengua o “raspado de lengua”, esto me llamó mucho la atención y me animé a probarlo.

La limpieza de la lengua según el Ayurveda es una práctica muy importante ya que en ella se depositan muchas toxinas y  bacterias que no son eliminadas con el cepillado. En Ayurveda la capa que cubre tu lengua, entre otras cosas refleja la salud de tu sistema digestivo; cuando está sana tiene color rosado, y cuando no lo está tiene una capa gruesa de color blanco, amarillento o gris.

Es recomendable realizar la limpieza en la mañana ya que durante la noche nuestro sistema se encarga de eliminar toxinas y muchas son depositadas en nuestra lengua y al hacer esta limpieza evitamos devolverlas al interior de nuestro organismo.

Por otra parte existe la teoría de que esta práctica ayuda a reducir los antojos que no deseamos tener ya que se supone que nosotros solemos tener antojos por las cosas que comimos recientemente y en nuestra lengua quedan siempre residuos de estos alimentos que nos hacen querer comerlos otra vez. Al limpiar nuestra lengua de forma adecuada y eliminar bien estos residuos en teoría reducimos también los antojos (que normalmente son por comidas no saludables).

Para realizarla se utiliza un implemento de metal como el de la foto. Antes de realizarla es bueno que te veas en el espejo y constates la apariencia de tu lengua. Se realiza de atrás hacia adelante, haciendo una ligera presión de ocho a diez veces. Es muy sencilla de realizar, a medida que lo haces vas notando como se quedan restos en el metal, que no se pueden eliminar solo con el cepillado.

Este es otro hábito que se quedó en mi rutina desde que lo probé, lo alterno con la extracción con aceite, o a veces hago los dos y de verdad siento que ayudan mucho con la higiene bucal. Te invito a que pruebes esta práctica y veas como mejora tu higiene bucal.

Si lo pruebas cuéntamelo.

Con cariño,

María